Notebooks corporativos
Equipos portátiles pensados para jornadas completas: batería que aguante la reunión larga, peso razonable para trasladar y puertos suficientes para conectarse al monitor de la oficina sin adaptadores extra.
Venta de computadores para empresas en Quinta Normal: notebooks corporativos, equipos de escritorio, monitores y periféricos, con habilitación de puestos de trabajo y cotización por escrito para orden de compra.
Desde un notebook de reemplazo hasta la habilitación de una oficina entera en Quinta Normal.
Equipos portátiles pensados para jornadas completas: batería que aguante la reunión larga, peso razonable para trasladar y puertos suficientes para conectarse al monitor de la oficina sin adaptadores extra.
La línea de escritorio se dimensiona por lo que corre el puesto, no por la gama comercial: en la mayoría de los casos conviene invertir en memoria y disco antes que en procesador.
Monitores, teclados, mouse, docking, audífonos y cámaras. Es la parte que más se subestima y la que más se nota en el día a día: un segundo monitor cambia más el trabajo diario que subir un escalón de procesador.
Los equipos que ya no rinden se identifican por lo que están frenando, no por su antigüedad: uno de cinco años en un puesto de consulta puede seguir tranquilo.
Un puesto habilitado no es un equipo encendido: es la sesión creada, el software instalado, la impresora agregada y los accesos funcionando cuando la persona se sienta.
Infraestructura de red y almacenamiento para que los puestos trabajen conectados: carpetas compartidas, respaldos y equipamiento de rack dimensionado a la cantidad real de usuarios.
La entrega no cierra el caso: quedan los ajustes que sólo aparecen cuando la gente empieza a trabajar.
La migración se hace con el usuario presente y el equipo antiguo no se retira hasta confirmar que está todo.
Retiro de los equipos reemplazados, con borrado de la información antes de sacarlos de la oficina.
La compra corporativa tiene una parte administrativa que suele demorar más que la técnica: la orden de compra, la factura a nombre correcto, el detalle por equipo. Lo dejamos resuelto desde la cotización para que el área de finanzas de su empresa en Quinta Normal no tenga que pedir el documento tres veces.
Un parque de equipos disparejo se paga en tiempo, no en dinero: cada falla es un caso nuevo, cada accesorio de repuesto es distinto y nadie puede anticipar qué va a necesitar el próximo puesto. Trabajar con configuraciones repetibles es lo que evita llegar a ese punto.
Hay compras que son de una vez y otras que se van sumando durante el año. Dejar definido el perfil de cada tipo de puesto permite que la segunda compra sea un trámite corto y no volver a discutir desde cero qué equipo le toca a cada persona.
Lo que ordena una cotización corporativa es agrupar: tres o cuatro perfiles de puesto en vez de veinte equipos distintos. Ahí se simplifican la compra, el soporte y la renovación al mismo tiempo.
Migración verificada y borrado de los equipos que salen de la oficina.
Para que el parque no llegue al final de su vida útil todo el mismo año.
Pantalla, periféricos, red y configuración cotizados juntos.
Tres o cuatro perfiles en vez de veinte equipos distintos que nadie mantiene.
La cotización va con desglose unitario, en el formato que pide compras.
Pedir cotizaciónEs la primera pregunta de toda compra corporativa, y la respuesta no es la misma para todos los puestos de una misma empresa.
Se justifica cuando la persona trabaja fuera del escritorio: terreno, visitas a clientes, reuniones o traslado entre sedes de Quinta Normal.
Es la opción sensata cuando nadie va a trasladar el equipo y lo que importa es que aguante la jornada completa.
Se define la configuración por tipo de puesto y qué formato conviene en cada uno: portátil o equipo de mesa.
Los puestos parecidos se juntan en un mismo perfil, para que la propuesta no sea una lista de equipos sueltos.
Si algo no calza con el presupuesto o con el uso real, se corrige antes de emitir el documento definitivo.
Se acuerda día, dirección en Quinta Normal y contraparte que recibe, para que la instalación no interrumpa la operación.
Cuéntenos el caso por WhatsApp y le respondemos con una propuesta por escrito.
Sí, y en general es lo recomendable. Renovar por etapas evita el problema de que todos los equipos lleguen al final de su vida útil el mismo año, que es justo lo que pasa cuando se compraron todos juntos.
En puestos que trabajan con dos sistemas en paralelo —planilla y sistema de gestión, por ejemplo— la segunda pantalla suele cambiar más la jornada que subir de gama el equipo, y cuesta bastante menos. En puestos de consulta puntual no se justifica.
Un equipo pensado para empresa se elige por lo repetible y lo reparable, no por la ficha. Que el mismo modelo siga disponible cuando haya que sumar un puesto vale más que un escalón extra de procesador.
No hay un mínimo. Un solo reemplazo se cotiza igual que un requerimiento de varios puestos, sólo que el documento es más corto.
Se preparan antes de la entrega con la configuración base que se acuerde: sesiones, software de la empresa, impresoras y accesos. La idea es que el puesto quede utilizable y no haya que configurarlo uno por uno en la oficina.
Sí. La factura se emite a nombre de la empresa, con su razón social y RUT, y trabajamos contra orden de compra cuando el procedimiento interno lo exige.
Quinta Normal y alrededores, Región Metropolitana.
Atención a empresas en días hábiles.
Atendemos empresas de Quinta Normal y de las comunas del entorno. Si su empresa tiene más de una dirección, el requerimiento se puede consolidar en una sola cotización.
Abrir o trasladar una oficina en Quinta Normal pone en marcha una lista larga, y el equipamiento informático suele entrar tarde. El problema es que varias decisiones de esa lista —dónde va el punto de red, cuántos enchufes, qué profundidad tiene el escritorio— condicionan qué equipo se puede poner después.
La cuenta no es cuánta gente trabaja sino cuántos puestos hay que dejar operativos, incluyendo los rotativos, la recepción, la sala de reuniones y el puesto de respaldo que siempre termina haciendo falta. Ese número es el que sostiene el presupuesto.
De poco sirve elegir bien el computador si el puesto se conecta por una red inalámbrica saturada. Dónde quedan los puntos de red, qué equipamiento los concentra y dónde van a vivir los archivos compartidos se define antes, no después de comprar.
Al cierre debería quedar registrado qué equipo está en cada puesto y con qué configuración. Es lo que hace manejable el soporte del primer año y lo que evita que la siguiente compra parta de cero.