Pantallas informativas
Pantallas de sala de espera y hall de acceso, dimensionadas por la distancia real desde la que se van a leer.
Venta de pantallas para empresas en Recoleta: informativas, interactivas y táctiles, LED de gran formato y pantallas profesionales para uso continuo, con montaje y puesta en marcha incluidos en la cotización.
Pantallas, tótems y videowall, cotizados en un solo documento.
Pantallas de sala de espera y hall de acceso, dimensionadas por la distancia real desde la que se van a leer.
El LED por paneles permite formatos irregulares y tamaños grandes, pero exige estructura de soporte y una mantención propia. Se cotiza junto con la obra, no después.
Tótems digitales para accesos, mesones y salas de espera, en versión interior o preparada para exterior.
Pantallas de sala dimensionadas por el largo de la mesa: desde el asiento más lejano tiene que leerse un texto normal sin esfuerzo.
Pantallas de local comercial en formato vertical u horizontal, ubicadas donde el cliente efectivamente mira mientras espera.
Equipos de alto brillo para vitrina y semiexterior, con la protección que corresponde a la exposición real del lugar.
Se mide en terreno antes de cotizar el soporte; suponer el tipo de muro es el error más común.
Se define antes de comprar el panel: es lo que decide si la pantalla se mantiene viva o queda mostrando lo mismo tres meses.
Para operación permanente conviene el panel profesional: la diferencia se nota recién a los meses, cuando la de consumo empieza a fallar.
Muchas empresas de Recoleta parten con una pantalla en recepción y terminan con varias repartidas. Definir desde el principio el mismo modelo y el mismo sistema de contenido evita administrar después tres equipos distintos que no se parecen en nada.
Antes de cotizar conviene saber qué va a mostrar la pantalla. No es lo mismo una lista de turnos que se actualiza sola que un contenido que alguien tiene que cargar todos los días: eso cambia el reproductor y el sistema, no el panel.
Una pantalla para empresa no es un televisor grande. La diferencia está en que aguante encendida todo el día, que se pueda instalar en vertical si el espacio lo pide y que el brillo alcance donde hay luz natural. Comprar el equipo equivocado se nota recién a los tres meses, cuando empieza a fallar.
La pantalla es la mitad del trabajo. La otra mitad es dónde se instala, qué soporte aguanta ese muro, de dónde sale la energía y quién va a cargar el contenido.
La misma persona para cotizar, instalar y lo que venga después.
De poco sirve el panel si nadie definió qué va a mostrar.
Se mide desde dónde se va a leer, no se elige por catálogo.
Horas de encendido y luz del lugar definen el tipo de panel.
Si todavía no está definido, lo revisamos según el uso antes de cotizar.
Pedir cotizaciónEs la pregunta que más plata ahorra o más cara sale, y casi nunca se hace antes de comprar.
Cuesta más y dura en las condiciones donde la de consumo se rinde.
Es una decisión razonable en salas internas de Recoleta, donde nadie la deja encendida doce horas.
Dónde va la pantalla, cuántas horas encendida y qué va a mostrar. Por WhatsApp, con lo que tenga a mano.
Se revisa el muro, la luz del lugar, la distancia de lectura y de dónde sale la energía.
Se acuerda el horario para instalar sin interrumpir la atención en Recoleta.
Después de la instalación sigue abierto el mismo canal para ajustes y consultas.
Una consulta breve alcanza para orientar el formato y el tamaño.
Depende de las horas de uso. En una sala de reuniones que se ocupa por ratos y se apaga al cerrar, un equipo de consumo cumple. En recepción, vitrina o punto de venta —encendido todo el día y con luz— la de consumo se queda corta en brillo y falla antes.
Sí, la del fabricante de cada equipo. Conviene revisarla cuando el uso es continuo, porque las garantías de consumo suelen excluirlo.
Sí, y conviene dejar definido el modelo y el sistema desde la primera. Así la segunda es un trámite corto en vez de un equipo distinto que hay que administrar aparte.
Se decide por dónde hay tiempo de espera o punto de decisión, no por cubrir metros. Ubicarlas mal es el error más caro.
Una pantalla de oficina no. Para vitrinas y accesos con sol se necesita alto brillo, que es varias veces el de una de interior. Es la especificación que decide en esos lugares, por encima de la resolución.
Sólo si el equipo lo admite de fábrica. Las pantallas profesionales normalmente sí; las de consumo casi nunca, y forzarlo afecta la refrigeración y la garantía.
Recoleta y alrededores, Región Metropolitana.
Días hábiles, en horario comercial.
Atendemos empresas y locales de Recoleta y de las comunas del entorno. Si su empresa tiene más de una dirección, el requerimiento se puede consolidar en una sola cotización.
Ubicar mal una pantalla es más caro que comprarla más chica. Una bien puesta donde la gente efectivamente espera rinde más que tres repartidas en lugares por donde se pasa caminando sin detenerse.
Las salas de espera, las filas y los mesones de atención son los lugares donde una pantalla se lee de verdad, porque la persona tiene tiempo. Es la primera ubicación que conviene resolver en cualquier empresa o institución de Recoleta.
Junto a la caja, en la entrada de un local o frente a la vitrina, la pantalla llega en el momento en que alguien está decidiendo. Ahí el contenido tiene que ser corto: nadie se detiene a leer un párrafo.
Demasiado alta obliga a levantar la cabeza y se deja de leer; demasiado baja queda tapada por la gente. El centro de la pantalla a la altura de la vista de una persona de pie es la referencia que funciona en la mayoría de los casos.