Pantallas informativas
Pantallas de información general en formato horizontal o vertical, según el espacio disponible. La orientación vertical rinde mejor en pasillos y junto a ascensores.
Venta de pantallas para empresas en Los Andes: informativas, interactivas y táctiles, LED de gran formato y pantallas profesionales para uso continuo, con montaje y puesta en marcha incluidos en la cotización.
Desde una pantalla informativa hasta un muro LED completo en Los Andes.
Pantallas de información general en formato horizontal o vertical, según el espacio disponible. La orientación vertical rinde mejor en pasillos y junto a ascensores.
Para superficies que una pantalla plana no alcanza: fachadas, halls de doble altura, escenarios y auditorios. Se arma por módulos, así que el tamaño lo define el muro y no el catálogo.
La línea interactiva exige pensar el contenido antes que el equipo: sin un uso claro, la pantalla táctil termina mostrando lo mismo que una fija.
La sala de reuniones tiene requisitos propios y conviene tratarla aparte del resto de las pantallas de la empresa.
Para tiendas y locales de Los Andes: lista de precios, promociones del día y productos destacados, actualizables sin reimprimir.
La línea de exterior se define por el grado de protección y por el brillo; todo lo demás es secundario.
La segunda compra es un trámite corto cuando el estándar ya está decidido.
Instalación en retrato para espacios donde el ancho es el problema y el alto sobra.
La garantía se especifica antes de la compra, no después.
Para locales comerciales de Los Andes, la pantalla reemplaza al cartel impreso y se paga con el primer cambio de precios que no hubo que mandar a imprenta. Pero sirve solo si alguien la mantiene actualizada, y eso también se define antes.
Antes de cotizar conviene saber qué va a mostrar la pantalla. No es lo mismo una lista de turnos que se actualiza sola que un contenido que alguien tiene que cargar todos los días: eso cambia el reproductor y el sistema, no el panel.
Cada cotización parte por dos preguntas: cuántas horas al día va a estar encendida y cuánta luz hay en el lugar. De ahí sale casi todo lo demás — el tipo de panel, el brillo necesario y si conviene una pantalla profesional o alcanza con un formato más simple.
Antes de cotizar preguntamos cuántas horas va a estar encendida y cuánta luz hay en el lugar. Con esas dos respuestas se define casi todo el resto.
Punto de corriente, señal y canalización definidos en la propuesta.
El soporte se define sobre el muro real, no suponiendo.
Cotización con detalle por equipo, orden de compra y factura a nombre de la empresa.
Horas de encendido y luz del lugar definen el tipo de panel.
La cotización separa panel, soporte e instalación, con su desglose.
Pedir cotizaciónEs la pregunta que más plata ahorra o más cara sale, y casi nunca se hace antes de comprar.
Cuesta más y dura en las condiciones donde la de consumo se rinde.
Sirve para uso acotado: salas de reuniones que se ocupan por ratos, oficinas internas o pantallas que se apagan al cerrar.
Dónde va la pantalla, cuántas horas encendida y qué va a mostrar. Por WhatsApp, con lo que tenga a mano.
Con el detalle de equipo, soporte e instalación, en el formato que necesita el área de compras.
Montaje, canalización y la pantalla mostrando contenido antes de irnos.
La primera programación queda hecha y se explica cómo cambiarla.
Una consulta breve alcanza para orientar el formato y el tamaño.
Dejamos la primera programación cargada y explicamos cómo cambiarla. Lo que conviene definir de antemano es quién va a mantenerla viva: sin eso, la pantalla termina mostrando lo mismo tres meses.
El tamaño se calcula desde dónde se va a leer y qué texto va a mostrar. Es lo que evita quedarse corto y también pagar por pulgadas que nadie aprovecha.
Menos de las que uno cree, y bien ubicadas. Una pantalla donde la gente realmente espera rinde más que tres repartidas donde nadie se detiene.
Una pantalla de oficina no. Para vitrinas y accesos con sol se necesita alto brillo, que es varias veces el de una de interior. Es la especificación que decide en esos lugares, por encima de la resolución.
El videowall se arma uniendo varias pantallas y se nota la línea entre ellas, aunque sea fina. El LED modular se arma por paneles y no tiene esa separación, pero exige estructura y una mantención propia.
Sí, vendemos e instalamos en Los Andes. Escríbanos por WhatsApp contando dónde va la pantalla y qué tiene que mostrar, y le preparamos la propuesta.
Los Andes y alrededores, Valparaíso.
Días hábiles, en horario comercial.
Atendemos empresas y locales de Los Andes y de las comunas del entorno. Si su empresa tiene más de una dirección, el requerimiento se puede consolidar en una sola cotización.
Ubicar mal una pantalla es más caro que comprarla más chica. Una bien puesta donde la gente efectivamente espera rinde más que tres repartidas en lugares por donde se pasa caminando sin detenerse.
Junto a la caja, en la entrada de un local o frente a la vitrina, la pantalla llega en el momento en que alguien está decidiendo. Ahí el contenido tiene que ser corto: nadie se detiene a leer un párrafo.
Demasiado alta obliga a levantar la cabeza y se deja de leer; demasiado baja queda tapada por la gente. El centro de la pantalla a la altura de la vista de una persona de pie es la referencia que funciona en la mayoría de los casos.
La tentación es instalar donde hay muro libre. Lo que corresponde es seguir el recorrido de la gente y poner la pantalla donde ese recorrido se detiene, aunque implique resolver un soporte más complicado.